
GOTAS DE ESPERANZA
Un maestro de escuela aprovechaba todas las ocasiones para prevenir a sus discípulos contra la influencia de las doctrinas materialistas.
Un día, sacando su reloj y poniéndolo sobre la mesa, en cuyo derredor hizo que se colocasen los niños, les preguntó :
— ¿Qué hace este reloj?
— Tic, tac —contestaron todos a una.
— Ahora — agregó, después de sacar la máquina de la caja y colocar ambas sobre la mesa— continuaréis oyendo el tic tac de la máquina mientras la caja permanece silenciosa. ¿Cuál de las dos es el reloj?
— La máquina — se apresuraron a contestar los niños.
— Pues ya veis: la máquina continúa funcionando a pesar de haberla separado de la caja que la contenía.
Lo mismo sucede exactamente con el alma cuando se separa del cuerpo; sobrevive después de abandonado, aunque su existencia, por tratarse de un espíritu, permanece oculta a nuestros ojos.