
GOTAS DE ESPERANZA
Cuánto tiempo empleas diariamente para las cosas de tu alma? —preguntaron a un pobre hombre.
— Todas las noches me santiguo —respondió éste.
— Y en el cuidado de tu caballo, ¿cuánto tiempo empleas cada día?
— Dos horas —contestó.
— Mejor querría yo ser tu caballo que tu alma.
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